-Señor juez, en realidad no entiendo el por que me han traido ante sus narices, pero en contra mi voluntan me han arrastrado ante su austera presencia.
Disculpe mi poca precoupancion en mi vestir, pero han rasjado cada una de mis prendas antes mi resistencia, y estas manchas rojas en mi rostro... parecen ser la prueba para mi irremediable desistir ante la cordura.
-Su nombre?
-Aquello no importa mucho ahora, creo que hasta olvide como me solian llamar, pero si usted nesecita darme algun nombre, adelante, poco me importa.
-Como se declara?
-Que preguntas son esas?, acaso aquel no es su trabajo?, tan barata es la retorica que utiliza para asediar estos vahios ojos tristes?.
Señoria, debe saber que mi inocecia quedo maltrecha en aquel motel barato, y ya no la llevo conmigo.
-Bueno, y entonces de que se le culpa?
- A mi?, de nada señor. Soy honesto, pago mis impuesto, cruzo siempre con luz verde la calle e incluso le sonrío a la gente en el metro.
Pensándolo bien, hace un tiempo bebia un cafe tranquilo, recuerdo que llovia, fuerte y con viento... y de arriba para abajo para ser mas exacto. En aquel momento mientras sentia aquel aroma a "cielo recien molido" comenze a hilar en mis mente agresiva un erotico pero no por eso menos sentimental sentir....
-Alto, usted a venido a tomarme el pelo?.
-No, en realidad solo un poco, pero no por eso crea que me burlo de su trabajo, es mas, lo envidio señor juez. Si, me gustaria sentir aquella sensacion de tener el poder desicivo que posee. aquel rostro intolerante que lo gobierna tras esa palestra aristocrata... es de roble o Pellin?
-Me canse!, basta!, no estoy para malos escritores. Seguridad!.
-Ok, mas no es nesesario que me heche, si bien estudie en un colegio municipal, conosco cual es la salida, pero... antes de salir, dejeme explicarle como llege aqui.
Tengo razones, bueno solo una, por cierto muy linda, con nombre y apellido, he incluso mi razon camina, respira y debe hacer el amor como ninguna otra...

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