lunes 4 de abril de 2011

Esta Boca Embarrada - (I parte)



A segundo de volver a nacer, de sentir esa concepción llena de luz;
Luciérnagas Femeninas, creadoras de Movimientos cuando un Chile democrático
me daba los primeros sorbos de aire otoñal.

Comienzo a pensar en mi primeros pasos, esos que dimos con la boca embutida de barro
poblacional y el estomago vació por que el aserrín de consultorio no alimenta, no fortalece, solo te hace parecer mas pobre. Huesitos nuevos rellenos de promesas, ilusiones maternales y sueños infantiles, eramos las buenas nuevas de nuestras casas de tres por dos, corriendo de un lado a otros sin el reproche autoritario de nuestros padres, solíamos ser el rey o la reina de ese cuento diario que se escribía en nuestras mentes nuevas de infantes.

Corriendo tras la pelota de trapo en esa chancha de tierra me pillo un 93", y de una bala cortan el cordón de uno de mi zapatos, el lienzo de la cordura, aquel quien me hablaría de hombre a hombre al llegar mis 18 años. Cultivando en su lugar el odio y la pena de un Padre ausente.

Desde hay mis noches fuero custodiadas por un manto de estrellas, por aquel sol tibio y el viento con aroma a hierba del sur de Chile, si bien la tierra se transformo en césped y yo corría libre por entre esos paisajes de calendario, nada amenguaba la partida libre y campante de mi viejo en su ida sin retorno.